Mi HistoriaMi Testimonio

Es un testimonio largo, pero vale la pena leerlo.

Por Jessica Feliciano

Muchas veces escuche la frase “Raíces de amargura” y cuando la entendí mi vida paso ante mis ojos. Buscando una a una mis experiencias más dolorosas venían a mi mente, sin darme cuenta que ensuciaban mi corazón. La palabra “Dios” no existía en mi vocabulario. Mi abuela siempre decía que le diera las gracias a Dios de estar viva. Claro, si desde que nací el enemigo quería destruirme.

Mi madre biológica trato de ahogarme en un inodoro. Mi abuelo la escucho diciendo que me odiaba y cuando entro al baño allí estaba yo cabeza abajo con solo 9 días de nacida. Mi padre trato de quedarse con mi custodia, pero se drogaba y me olvido en un bar y unas mujeres me llevaron a la policía. Entonces mi papa adoptivo me vio y se enamoró de mi sonrisa (él decía siempre). La mujer que estaba casada con él no había tenido hijos y me adoptaron, entonces ella salió embarazada, de ahí las cosas empezaron a cambiar, me decía que yo era un estorbo público, me maltrataba físicamente y a sus hijos también.

A los 15 años conocí a mi padre biológico, a los 16 años abuso de mi sexualmente y luego me hecho a la calle. Fue allí donde conocí al padre de mis 3 primeros hijos. Él dijo que se casaría conmigo por el embarazo pero recibí humillaciones y golpes durante 3 años, incluso no veo por el ojo derecho por una de las tantas golpizas que recibí. En una de ellas dure meses hospitalizada, en coma con 4 costillas rotas, el cerebro inflamado y mucho más; los médicos le dijeron a mi madre que yo no iba a sobrevivir y si lo hacía, quedaría como un vegetal.  Fueron dos años de recuperación en los cuales las cosas se pusieron peor. Tuve 4 hijos, 3 varones y 1 mujer, la cual murió a los 6 meses de nacida. El padre de mis hijos  me culpaba por su muerte; pero ella murió dormida (Síndrome de muerte infantil).

Un año más tarde mis hijos me confesaron que su papá abusaba de ellos. En esa situación  hable mal de Dios, dije que no existía y que si existía lo odiaba y que él a mí también por haber permitido que estas cosas pasaran. Mis hijos, que fueron abusados. Se quedaron con su abuelita mientras se definía el caso en el tribunal. Al pasar el tiempo, no siendo suficiente tanto dolor, nunca más me los regreso. Solo me quede con los 2 más grandes.

No tenia donde vivir y mucho menos dinero. Asique por rebeldía y odio a los hombres, trabajé como bailarina exótica para ganar dinero. Luego comencé a prostituirme y usar drogas. Tuve un encuentro con mi madre adoptiva en un ascensor, hablamos y desde entonces somos las mejores amigas. En ella puedo confiar todo y la amo. Decidí dejar las drogas por mis hijos, no fue fácil, pero lo hice. Pero aún seguía jugando con los hombres y lo peor de todo es que me daban asco.

Mis hijos empezaron a ir a la iglesia con su abuela y Yo les prohibí hablar de Dios en casa. Sentía tanto dolor en mi corazón, lloraba por todo y  me sentía culpable. Una noche salí de parranda, en un establecimiento de comidas rápidas conocí a un hombre y llegamos a un acuerdo, que solo estaríamos juntos por sexo y así fue. Después de un tiempo comenzó a importarme, me estaba enamorando. Al pasar un tiempo quede embarazada y para rebosar la copa no fue de solo uno sino de cuatrillizos. Decidimos estar juntos, pero cuando perdí los bebes le dije que podía irse de la casa que ya no tenía ninguna obligación. Pero el dijo que no, porque yo te amo.

Ya mis hijos llevaban unos cuantos meses en la iglesia, a esta altura no me molestaba escucharlos hablar de Dios y de sus grandezas. Pero aún así las cosas de Dios no me importaban. No sé qué pasaba que muchos en la calle me bendecían, recibía también mensajes en la computadora y de personas que predicaban. Era como si Dios mismo me estuviera buscando o estuviera haciéndome llegar un mensaje. Llego el mes de mayo, mis hijos me invitaron a una actividad del día de madres en la iglesia, lógico que yo quería estar con ellos y accedí a ir. Planeaba, que tan pronto preguntaran quien quería aceptar a Jesús como su único Salvador yo ya estaría afuera. Pero Dios, que lo conoce todo, se me adelanto. Como dije; ya lo tenía todo planeado, hasta me senté cerca de la puerta de salida.

Empezó el servicio y yo estaba desesperada por irme a la carrera, comenzaron a predicar y a hablar del amor de Dios y de todo lo maravilloso que era. Yo pensaba:-“Ay si claro, es todo tan fácil para los que no tienen problemas y el que no ha pasado por lo que yo pasé.” Pero debo admitir que el corazón me latía fuertemente, que unas cuantas lágrimas se me salieron. Fue entonces dijeron que iban a orar por las madres, yo espere a que todas se pusieran de pie y mis nenes me decían que me levantara que solo iban a orar. Aquel hombre de Dios empezó a orar y a hablar con todas por individual, entonces llego a donde mí, me miro y yo lo mire directo a los ojos y no podía evitarlo, su rostro tenía algo hermoso, una claridad, una paz, un amor tan lindo. Comenzó a decirme que todo estaba bien, que yo estaba donde Él necesitaba que yo estuviera, que grandes cosas yo vería en mi vida, pero debía sanar y perdonar. Entendí que si Dios me había perdonado todo aquello que yo había hecho, de la misma manera yo debía perdonar a los que me habían lastimado y así lo hice. También supe pedir perdón a aquellos que un día yo lastime de alguna manera, no solo era una víctima también fui victimaria.

Comencé a ir a la iglesia y cada día sentía más y más tranquilidad, una gran paz que hacía mucho que no tenía. Días más tarde nos fuimos a un retiro y allí me despoje de todas las raíces de amargura (ya convertidas en un bosque) y mi Dios me volvió a hablar y me dio un corazón nuevo. También me dio ganas de vivir, y con la seguridad de que todo estaría bien. Poco a poco fui viendo a Dios obrar en mí.  Me case con aquel hombre maravilloso, el día de mi boda, una chica con el mismo amor y rostro resplandeciente me estaba maquillando y me comento que el que iba a ser mi esposo aun no tenia Cristo en su corazón y ella me dijo que le pidiera a Dios por él, que no había imposibles para Dios.

Me preocupaba mucho el hecho de que yo creyera en Dios y mi esposo fuera inconverso (eso de los yugos desiguales). Entonces me maquillaron, me vistieron y de camino al altar oraron por mi matrimonio, para que Dios se glorificara en ese momento, y lo hizo; hubo oración para todo y por todos, las canciones todas eran cristianas la boda más hermosa la tuvimos nosotros. Al día siguiente mi esposo y yo fuimos a desayunar (era domingo). Me preguntaron si queríamos ir a la Iglesia, mi esposo dijo que sí y yo dije claro que vamos. Entonces ese era el día, yo anhelaba que hicieran la pregunta “¿Aceptas a Jesús como tu único Salvador?”. Cuando hicieron el llamado pasé adelante sin pensarlo, sin mirar a mi esposo, pues era lo que mi corazón deseaba. Al recibirlo miro a mi lado y estaba mi esposo aceptando al Señor. Ese fue el mejor regalo de bodas que haya recibido de parte de Dios.

Pese a que ya en mi vida estaba Dios los problemas no acabaron. Decimos luchar por mis hijos pequeños e ir a los Estados Unidos. Llegué a Bronx, NY con casi 8 meses de embarazo de una niña. Cinco días más tarde, en el tren subterráneo, un hombre que quería agarrar el tren tropezó conmigo y mi bebe murió en mi vientre. Fue un momento muy doloroso pero nunca dude que Dios me sostuviera, que él fuera mi fortaleza. Mi esposo llego donde estaba con mis hijos y tuvimos que ir a un shelter (hogar para personas sin hogar) fue fuerte, pero Dios nunca nos abandono.

Un día una de mis hermanas me dijo que ya era suficiente, que ya debíamos tener nuestro apartamento y salir de allí, que fuera a vivir con ella. A lo cual le respondí que me dejara pensarlo, que quería hacer las cosas como Dios quería. Lo puse en oración, hasta tuve un sueño en el que estaba en una loma y veía salir el sol poco a poco. Mi esposo me pregunto cómo se llamaba el lugar a donde íbamos y le dije Aurora él me miro y dijo:- “¿Sabes lo que significa? El primer rayo de luz de la mañana”. A mi mente regreso aquel sueño y entendí que Dios ya me había respondido. Las cosas fueron de bien. No paso un mes, y recibimos la noticia de que ya teníamos techo. Mi esposo recibió trabajo, la persona que se lo dio era parte de Calvary Church. Además las personas que nos ayudaron a tener las cosas necesarias como camas, muebles, equipo de cocina etc., también eran parte de la iglesia (ninguna de esas personas se conocen entre sí). 

Definitivamente ya sabía a dónde tenía que ir ó a donde el Señor quería que fuéramos. Hoy, solo doy gracias a Dios por cada día que me permite alabarle y glorificarle. El tiene un propósito para mi vida y tengo la certeza de que se cumplirá. Todo lo que viví tiene nombre se llama preparación, ahora tengo las herramientas para decirle a los demás:-“¡Yo pude, Tu puedes!”. Que aún hay situaciones difíciles. Sí las hay, y las habrá. Pero en la Palabra dice que me esfuerce y que sea Valiente (Josué 1:9). Mientras tanto le daré gloria y honra por dejarme ser su hija, por perdonarme, por el maravilloso don de la danza que ha depositado en mí. Que hoy en día puedo dar testimonio que Dios ha cambiado mi vida y mi corazón. Que puedo gritarle al mundo que con Dios todo es posible, que ser perdonado y perdonar es un buen comienzo. Dios los bendiga. 

 

 DiosDDios Me Libero De La Adicción

"Después de ser adicto por más de 20 años, Dios me libero de la adicción a las drogas: marihuana, alcohol, pornografía, cocaína, crack y la peor heroína."

El Señor me liberto de todas las ataduras del pasado, restauro mi familia y más recientemente me libro de la nicotina, algo que yo veía casi imposible ya que fui fumador por más de 23 años y trate de dejarlo de todas las maneras posibles sin éxito alguno. Le prometía a mi hija, a mí mismo, a mi esposa y hacia todo tipo de promesas y compromisos pero nunca podía cumplirlos. ¡Ahora soy una nueva criatura por obra y gracia del Espíritu Santo, y estoy extremadamente FELIZ!

 

Mi fe, la paz y el amor que hay en mí son regalos de Dios

Fui educada en los principios de la religión católica. Asistí a la Universidad en donde estudie Ciencias Biológicas. Allí las teorías sobre física, genética y evolución ganaron sobre el concepto que yo tenía de Dios, poniendo en duda su existencia.

Me convertí en una persona en busca de conocimiento, autosuficiencia y poder para controlar mi vida y así lograr muchos éxitos profesionales y económicos para disfrutar el mundo al máximo. Pero no era feliz, mis relaciones de pareja terminaban de una manera muy traumática. Aunque ellos me maltrataran emocional, verbal, o físicamente, para mí era muy difícil acabarlas. Y cuando finalmente se terminaban era muy doloroso.

Empecé a buscar de nuevo a Dios después de mí divorcio. Pero cuando me enamore de nuevo, me centre en la relación y deje a Dios a un lado. Hace 13 años esta relación se rompió, fue allí donde volví a buscar a Dios. Esta vez fue el comienzo de mi verdadero acercamiento a Dios.

Luego me enamore de nuevo y hace 7 años me volví a casar. Hace 4 años tuve un problema con mi esposo y Dios permitió que una terapeuta muy espiritual me tratara. Ella me enseño a dejar que Dios fuera quien controlara mi vida y no yo. Me recomendó asistir al grupo de apoyo Co-Dependencia anónimos. Allí aprendí a conocer a Dios y a aumentar mi fe en Él. Luego conocí la iglesia Calvary y asistí a los cursos y servicios de los domingos, en donde he aprendido más de Dios y Jesucristo.

Hoy Mi vida interior es muy diferente. Mi fe, la paz y el amor que hay en mí son regalos de Dios. Le doy gracias a Él y cada día le pido que estos dones crezcan más dentro de mí y que me permita ser un instrumento de su mensaje de amor y paz para las personas que me rodean y lo necesitan.

 

Dios trajo Sanidad y nos libro de Deuda

Mi madre Yolanda Granja tuvo un accidente y se rompió su tobillo.  La llevamos al hospital y tuvieron que hacerle cirugía.  El costo de la cirugía era de ($52,000) y nos dieron muy poco tiempo para saldar la cuenta. Oramos y le pedimos a Dios por un milagro y nos pagó la cuenta al 100 por ciento a través del seguro de la casa.  Le doy la Gloria a Dios y estamos muy felices porque mi madre está bien y estamos libres de esa deuda.

 

Todo lo Puedo en Cristo que me Fortalece

Antes de aceptar a Jesús como el salvador de mi vida, tal vez no le buscaba con todo mi corazón, porque le buscaba y no le hallaba.  Un día el dirigió mis pasos a la Iglesia Calvary y fue allí cuando el entro en mi corazón y pude aceptarle como mi único y exclusivo salvador. Pude sentir su presencia, trayendo consuelo y paz a mi vida.  

Él me ha dado muchas bendiciones; actualmente estoy ganando la batalla con Su ayuda en medio de la enfermedad de lupus y cáncer.  Solo hay que tener Fe y confiar en Él, porque Él es nuestra fortaleza como dice en su Palabra: ¨Todo lo puedo en Cristo que me Fortalece.¨ Filipenses  4:13

 

Mi Historia¿Qué ha hecho Dios en tu vida recientemente? ¡Queremos saberlo! En Calvary, creemos que Dios nos da testimonios por una razón: ¡para animar a otros!

Si te gustaría compartir tu historia, por favor llene esta forma y denos una visión general. ¡Algunos de estos testimonios serán usados en línea, en video ó en el periódico!

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