¡Sí Vales!

Del escritorio del Pastor Alberto

Pues de ningún modo soy inferior a los súper apóstoles, aunque yo no soy nada. (2 Corintios 12:11)

El apóstol Pablo nos da una muy buena lección acerca de nuestro valor. El valor es un tema importante en la iglesia porque muchos tenemos la tendencia de menospreciarnos. Incorrecta y dañinamente, pensamos que nuestro valor se basa en lo que el mundo dice que es valioso. Pero gracias a Dios que Él tiene un sistema de valorizar muy diferente al sistema del mundo. Dios nos valoriza, no por lo que hacemos o tenemos, sino por lo que somos. ¡Somos los hijos de Dios! De Él proviene nuestra identidad, dignidad, propósito y valor. Y si nuestro valor propio proviene de Dios, no tenemos que preocuparnos de lo que el mundo diga. Si Dios dice que tú vales lo suficiente como para dar su vida por ti… ¿quien eres tú para decir que no vales?

 

Tú no eres lo que la gente dice que eres, ni eres lo que tú dices que eres. Tú eres lo que Dios dice que eres; y Él dice que eres valioso y amado.

 

La señal de una verdadera persona humilde, no es la persona que dice “mira que humilde soy”  o que siempre anda con una cara de chupa limones. La marca de una persona realmente humilde es alguien que esta a gusto consigo misma y segura de su posición como hijo de Dios. Para esta persona es más importante tener una buena relación con Dios, que impresionar a la gente con su sabiduría, obras o posesiones.  Un cristiano que entiende el valor que Dios le ha dado aprende a usar la Biblia como instrumento de salvación, cambio y esperanza, en lugar de ser un instrumento de condenación y castigo.

 

El balance correcto es el de tener dos perspectivas correctas de quienes somos en realidad. En un lado, como creyentes estamos de acuerdo con el apóstol Pablo que dice “nada bueno vive en mi, eso es, mi naturaleza pecaminosa.” (Romanos 7:18). Sabemos que pecamos y nos sentimos como Pablo, el peor de los pecadores (1 Timoteo 1:16). Pero en el otro lado, también sabemos que hemos sido redimidos por Dios y Él nos ha hecho “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios.” Es importante entender que la vieja naturaleza es corrupta, pero también “si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”. Así podemos aceptar ambos, nuestras fallas y nuestra redención y esto nos permite vivir con confianza y gozo.

 

Una persona que entiende su valor no tiene nada que probar; no agenda personal, no ego que engrandecer y no pierde el tiempo preocupándose por “El que Dirán”. Así que aprende a verte cómo Dios te ve: “VALIOSO”. Dios nos ama tal como somos…no somos dignos…pero valemos muchísimo. No podemos ganarnos el amor de Dios, pero entendemos que no tenemos que hacerlo…todo lo que tenemos que hacer es aceptarlo. No vivas tu fe sin experimentar el amor de Dios…experiméntalo…gózalo… ¡te pertenece! Él así lo deseó y diseñó.

 

 

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¿Arbolito de Navidad o arbolito de Maldad?

Del escritorio del Pastor Alberto

Diciembre, 2016

 

(Disculpen lo largo de esta nota. Comenzó como un pensamiento y acabo en un mini sermón)

Es interesante que Jesucristo dijo: “El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos”.

Me entristece que en esta temporada del año, cuando más debería de haber paz en la tierra, los mismos cristianos nos estamos peleando y no estamos demostrando ese amor.

 

Jesús nunca dijo que la señal de ser sus discípulo era si tenías o no tenías arbolito de navidad, si celebrabas o no celebrabas navidad, o si la celebrabas en el día correcto. La señal al mundo sería el amor entre nosotros.

 

Como seguidores de Jesús, tener o no tener arbolito, debe de ser una decisión tomada bajo la dirección de Dios y la interpretación correcta de su palabra, no opiniones basadas en mitos o historias incorrectas que no tienen nada que ver con la fe.

 

Se que algunos creen que el arbolito es una tradición pagana de religiones antiguas. Eso es incorrecto. El primer arbolito, en celebración de la navidad, fue decorado por los cristianos protestantes en el siglo XVI en Alemania.

 

Cuando Dios nos dice en Jeremías 10, Isaías 44 y Romanos 12 que no sigamos las tradiciones de este mundo, el contexto son a las tradiciones que quieren usurpar el lugar de Dios en mi vida. Si alguien pone un arbolito, lo coloca en su casa para idolatrarlo, se postra o hinca ante este para orar y pedirle que sea su dios; ahí si yo sería el primero en reconocer que es pecado y es una tradición negativa.

 

Por supuesto que sí hay tradiciones negativas y pecaminosas que no debemos de copiar. Pero hay muchas tradiciones del mundo que copiamos y son neutrales; como usar pantalones y corbata (Cristo y sus discípulos nunca los usaron); animar a nuestro equipo favorito de futbol, celebrar los días festivos de nuestra nación y un sin fin de tradiciones que seguimos, pero no tienen impacto espiritual.

 

No hay simbolismo espiritual tengas o no tengas arbolito. Dios no te ama más si no tienes y menos si tienes. Es orgullo spiritual cuando sentimos que de alguna manera nos hemos elevado a un plano superior de espiritualidad por hacer o no hacer algo sobre lo que la Biblia calla. Una exegesis y hermenéutica correcta nos impiden meterle el arbolito de Navidad a estas escrituras; porque esa no fue la intención de los autores. Así que no tratemos de hacer que las escrituras digan algo que no dicen.

 

Si Dios realmente se fija en el corazón (1 Samuel 16:7); Él sabe si nuestras intenciones al celebrar la navidad son para darle gloria a Él, agradecer sus bendiciones y ser un testimonio de su amor y poder. Así que por favor, antes de juzgar a alguien que porque tiene o no tiene arbolito, o como celebran la navidad; tomen el tiempo para conocerse más y amarase más, no para atacarse más. El testimonio de un cristiano no se determina por una decoración temporal, sino de una decisión eternal.

 

Lo importante es que celebramos la encarnación del Dios viviente que vino a traer paz y salvación a la humanidad. Y eso es algo que podemos y debemos celebrar todos los días, no solo un día al año. Sin embargo, esta temporada se presta para levantar el nombre de Jesús y lo levantaremos más alto si nos amamos más y nos peleamos menos. Esta temporada, vamos a enfocarnos en las almas que necesitan a Jesús y no en las diferencias de opiniones de los que ya lo aceptamos a Él.

 

Estoy seguro que cuando lleguemos al cielo Jesús no te va a decir que tu entrada depende si tuviste o no tuviste arbolito en tu casa. Nuestra entrada el cielo solamente depende en Jesucristo; quien es la razón de la celebración de la Navidad.

 

¡Que Dios los bendiga! Y que está navidad su comportamiento y amor sea el reflejo de su fe, no sus decoraciones de navidad. 

 

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¿Sabes Amar Como Cristo?

Del escritorio del Pastor Alberto   

 

El Amor  es la característica predominante de una fe sana. El amor cristiano no es un sentimiento bonito en el estomago, sino una demostración de interés y cuidado por el bienestar del prójimo.

El amor es el tema central del Cristianismo y la marca demostrativa de un cristiano: De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. (Juan 13:35)

 

Es interesante que dice “el amor será la prueba de nuestra fe ante el mundo”…¡el amor! No dice que la prueba de ser cristianos son los mensajes o citas bíblicas en Facebook. No dice que la prueba será tu corte de pelo, tu vestidura o tu maquillaje. No dice que la prueba será tu elocuencia al orar, o tu voz al cantar o tu conocimiento al enseñar. No dice que la prueba será el tamaño o la versión de tu Biblia. No dice a que será la iglesia a donde vas, cuanta gente hay en tu iglesia, cuantas veces vienes a la iglesia, que día vas a la iglesia o en que sirvas a la iglesia. No dice cuantos mandamientos cumples, que música escuchas o que tan religioso hablas, eres o aparentas ser. No dice que si tienes un pescadito en tu carro, si cargas un crucifijo o rosario. No dice si vas de casa en casa a predicar, te memorizaste la escritura o fuiste al seminario…¡nada de eso!

 

En corto dice que: El amor que tengamos entre nosotros, será el testimonio que Dios está entre nosotros.

 

Entonces, los creyentes sanos buscan ser como su salvador… ¡llenos de amor! El Amor es el fruto autentico de la fe sana. No importa quien eres, que tengas, que talentos posees, cuanto dinero tienes, que tan famoso eres, que tan inteligente eres, cuanta Biblia conoces, que posición tengas…sin amor…no tienes nada. En otras palabras, la fe sana ejemplifica las características del amor en 1 Corintios 13 (Paciencia, Bondad, Humildad, Perdón, Aceptación, confianza y Verdad).  Un verdadero amor es difícil de desarrollar, vivir y dar…sin embargo la naturaleza del amor no cambia. El amor es constante cuando esta basado en la naturaleza de Dios, quien es amor incambiable e incondicional.

 

El problema con muchos creyentes no es la falta de amor, sino la inmadurez del amor que poseen. El creyente con Amor Inmaduro busca constante aprobación para sentirse bien. Ellos piensan que la gracia de Dios no es real. El creyente con Amor Maduro no tiene nada que probar pues entiende y acepta que la gracia de Dios es la base de su fe.

 

Para hacer madurar nuestro amor es necesario experimentar el amor maduro que no nos condena, pero tampoco nos permite continuar en nuestro pecado. El autor y pastor Max Lucado escribió: “Dios te ama tal y como eres…pero quiere mejorarte.”  

 

Amor maduro ama en las buenas y en las malas, así como Dios nos ama cuando nos portamos bien y cuando nos portamos mal. El amor maduro sabe cuando dar un sermón y cuando solamente dar un abrazo y escuchar. Dios nos ama por lo que somos (sus hijos), no por lo que hacemos.

 

Dios es amor (1 Juan 4:8,16). Si vamos a ser como nuestro padre celestial necesitamos amar como Él. Pero, ¿Cómo vamos a amar como Él, si no sabemos como ama Él? No le hemos permitido que nos ame a su manera…nuestra inmadurez nos limita a experimentar un concepto erróneo del amor de nuestro padre celestial.

 

Hay una gran diferencia entre entender con nuestro intelecto que Dios nos ama, y experimentar con nuestro corazón y alma que Dios nos ama. Muchos cristianos han experimentado a Dios como su proveedor, el que contesta oraciones, el disciplinario, el creador, y aun el salvador, pero nunca como el gentil Padre amoroso. Ese padre que aunque su corazón se rompe con nuestro pecado, aun así nos extiende su gracia para ayudarnos y darnos lo necesario para vencer ese pecado. El padre que nos consuela en medio de tribulaciones y penas al igual que se regocija en nuestras victorias y bendiciones. Es imperativo que entendamos que una relación sana con Dios se tiene que basar en amor no en temor.

 

El Apóstol Pablo nos enseñan como amar a la manera de Dios en 1 Corintios 13:4-8 (ntv)

El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.

 

Si Dios nos incita a amar de esa manera excepcional; no hay razón para pensar que Él nos va a amar de una manera inferior; de echo es superior. Por eso, es muy importante que aceptemos y experimentemos el verdadero amor maduro de Dios para que podamos ofrecerlo y restaurar a aquellos que están perdidos en pecado. Así, amando a la manera de Dios, con el espíritu de compasión en lugar de un espíritu de condenación ganaremos más almas para Cristo. Ya Dios estableción y demostró que el mundo se ganará por medio de amor, no de reglas.

 

Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él. (Juan 3:17)  Dios es amor, y porque eso es verdad, nosotros podemos amar también; ¡eso cambia todo! Amar cómo Cristo no es tratar de solo de imitar su amor, sino dejar que Él ame a los demás con su amor por medio de ti.

 

Es posible amar como Dios nos manda amar, porque…El amor, a la manera de Dios no tiene que ver con un sentimiento pasajero, voluble, egocéntrico, inestable y convenenciero. El amor verdadero es una decisión, que se expresa por acción y se mide por emoción. ¡Te invito a que decidas recibir y compartir al amor de Dios hoy!

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¿Jugando a la religion?

Del escritorio del Pastor Alberto   

Junio, 2015

 

 

Pero no es suficiente con sólo oír el mensaje de Dios. Hay que obedecerlo. Si sólo lo oyen, sin hacer lo que dice, se están engañando a sí mismos.           (Santiago 1:22)

En esta escritura el apóstol Santiago nos dice que no es suficiente vivir con la filosofía que dice: “De lengua me como un taco.” Ser cristiano es más que solo decir que es cristiano o tener el titulo de cristiano. Ser Cristiano es un estilo de vida que refleja una vida sometida a Cristo y como resultado a sido transformada e impactada por Él.

 

“Siempre se más fácil luchar por tus principios que vivirlos.  Muchos cristianos decimos que estamos dispuestos a morir por Cristo, pero realmente ni si quiera vivimos para Él.”

 

Es triste que muchos creyentes somos “Cristianos” de titulo, pero no de  testimonio. En otras palabras, decimos que somos cristianos, pero no actuamos como cristianos. Realmente vivimos a un nivel más bajo de nuestras convicciones y simplemente estamos satisfechos con las apariencias. Honestamente creemos algo, pero no lo vivimos. Sabemos lo que dice la palabra de Dios, pero nuestras decisiones y acciones reflejan más el Fruto de la Carne (Galatas 5:19-21), que el Fruto del Espíritu (Galatas 5:22-25). Tristemente, en lugar de permitir que la Palabra de Dios sea la que dirige nuestras vidas, permitimos que el pecado, materialismo, opinión pública, ambiciones y apetitos personales (y muchas cosas más), sean nuestros motivadores.  

 

Ese no es el nivel de fe y obediencia que Dios nos llama a ejercitar. Para ser cristianos de testimonio, necesitamos elevar nuestro juego. Tenemos que ser intencionales al permitir que Dios cambie nuestros comportamientos. Obviamente entendemos y estamos de acuerdo con la Biblia que dice que nuestro comportamiento no nos hace más santos u obtiene la salvación. Sin embargo, nuestro comportamiento sí puede (y debe) reflejar una vida que ha sido limpiada y cambiada por Dios.

 

Es necesario que nos deshagamos de los pecados confortables, rutinarios y minúsculos que nos roban el gozo, disminuyen el poder de nuestro testimonio, entristecen a Dios y hacen sonreír al diablo. Entonces la pregunta es: ¿Cómo puedo hacer eso? ¿Como puedo permitir que Dios cambie mi vida? Es simple, pero no es fácil. Necesitamos mantener un corazón honesto, humilde y arrepentido ante Dios, cómo vemos en el Salmo 51: “Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no rechazarás un corazón quebrantado que con sinceridad se humilla y se arrepiente.”

 

Manteen un corazón tierno y abierto para Dios. Tu corazón es lo único que no puedes darte el lujo de olvidar cuando vienes ante Dios. Si se te olvida venir con el corazón, todo lo demás que hagas es inútil. Cuando el mensaje poderoso y completo de la palabra de Dios choca con corazones abiertos y sinceros, grandes cosas ocurren.

 

Cuando vienes a Dios con el corazón humilde y dispuesto a hacer su voluntad es cuando dejas de “jugar a la religión” y comienzas a experimentar una creciente y genuina con Dios. Jugar a la religión es cuando tú quieres cumplir las reglas de Dios a tu manera para ganarte su aceptación y evitar su castigo. Dios te invita a más que un juego. Él te invita a vivir para Él y demostrarle al mundo lo que Él ha hecho, hace y hará por ti.

 

Todo juego tiene ganadores y perdedores. En la religión, aquellos cuyo cristianismo es solo un titulo, acabarán perdiendo puesto no permiten que Dios sea el que trabaje en ellos. Los ganadores serán aquellos cuyo cristianismo es más que un juego, un titulo o una religión; es un testimonio que refleja una vida de dedicación, sumisión y obediencia al Señor Jesucristo. Es tu decisión: ¿Serás Cristiano de Titulo o de Testimonio? Escoge sabiamente.

 

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¿Para Cristo o Para la Iglesia?

Del escritorio del Pastor Alberto   

Abril, 2015

El peor error que un creyente puede cometer es poner sus esperanzas en la gente imperfecta de la iglesia, en lugar de ponerlas en el Señor del Universo. Con razón hay tanta desilusión y tan a menudo. De hecho, de acuerdo a las estadísticas ficticias que acabo de inventar, cuando vienes a la iglesia tienes el 50 % de probabilidades que te vaya bien. Si no me lo crees, pregúntale al 40% de la gente que dice que nuestra iglesia es genial. No permitas que nuestros ex-miembros que estén enojados te influyan…realmente somos una buena iglesia. ☺

Entre más tiempo pases aquí en Calvary ten por seguro que te encontraras con gente difícil y desagradable. ¿Por qué? Porque todos somos bienvenidos en la iglesia.  Gente de todo tipo de Personalidad, Toda Opinión, Toda debilidad, Todo Nivel de Madurez, Todo Ego, Todo Tipo de Pasado, etcétera. ¡Y así debería de ser! Dios no diseñó a la iglesia para que fuera un museo de santos, sino un hospital para pecadores. Por eso en la iglesia deberíamos de seguir el consejo del Apóstol Pablo: “Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben de perdonar a otros.” (Colosenses 3:13).


La prioridad de una iglesia debería de ser la redención, no la perfección. No estoy diciendo que no busquemos ser perfectos o mejorar nuestro comportamiento. Lo que estoy diciendo, es que primero la gente tiene que recibir el amor y la salvación de Cristo y después, Cristo los ira perfeccionando. La meta no es presentar a la Iglesia como una casa de horrores o gente sin errores, sino simplemente ser honestos para que la gente sepa que les espera. Así que cuando vengas a la iglesia y te encuentres con gente que te hace pasar un mal rato, ¡No te desanimes!


Sabiendo que la iglesia no es perfecta…y nunca encontrarás la iglesia perfecta porque el día que vayas tú allí la vas a arruinar, es mejor que ganemos a la gente para Cristo, en lugar de ganarlos para la iglesia. Cristo es la respuesta, no la iglesia; él mismo dijo eso: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. (Juan 14:6). Esto nos enseña, entre otras cosas, lo siguiente:


  1. Cristo es el Camino NO La Iglesia

La iglesia puede ayudar, pero ella no es la respuesta. Debemos de dirigir a la gente a los brazos de Dios primero y que la iglesia sea la herramienta.


  1. Cristo es la Verdad NO la Iglesia

La verdad no se encuentra en la gente de la iglesia o en el edificio de la iglesia, sino en la cabeza de la Iglesia (Cristo).


  1. Cristo es la Vida NO la Iglesia

Una Vida sin Cristo es una vida sin propósito. Una vida sin propósito es una vida malgastada. No malgastes tu vida buscando identidad y propósito en la iglesia, búscalos en Cristo.


Las buenas noticias acerca de la iglesia es que Dios la escogió y le dio el privilegio de ser la herramienta para llevar su mensaje. Por eso nuestro testimonio y evangelismo tienen que ser centrados en Cristo, no en la iglesia o cualquiera de sus facetas (música, ministerios, ayuda, pastor, edificio, local, etcétera).


Dios siendo el Maestro Escultor es quien nos hace una obra maestra. Él nos esta moldeando, mejorando y transformando. La gente esta en las manos de Dios, no de la iglesia. En Efesios 2:10 leemos que “Somos la Obra Maestra de Dios”. Hay un escultor que puede tomar una vida sin figura ni sentido y convertirla en un objeto de belleza impresionante. Pero el maestro escultor tiene su taller donde hace la obra y ese taller es la iglesia.


Te animo a que adaptes la perspectiva correcta acerca de la iglesia y de Dios, porque cuando ponemos los ojos en Dios y no en la iglesia nuestra experiencia en la iglesia será más positiva. Primordialmente, porque nosotros nos convertiremos en el tipo de gente que invierte en mejorar la iglesia en lugar de criticarla. ¿Cuál tipo de gente escogerás ser tú?



Que Dios te bendiga de una manera sorprendente y abundante,

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"No se trata de ti "

Del escritorio del Pastor Alberto   

Enero, 2015

 

Uno de mis libros favoritos “Una Vida con Propósito” por Rick Warren comienza con la siguiente frase: “No se trata de ti.” Esta frase corta, pero poderosa nos confronta con la realidad que a lo mejor estamos viviendo el cristianismo de una manera equivocada. Si nuestra relación con Dios esta limitada a “¿Qué tiene Dios para mí?”, eso es una buena indicación que no entendemos el corazón ni el mensaje de Jesucristo. Una vida con Cristo es más que solo esperar que Dios esta de nuestro lado. Nosotros también tenemos que estar del lado de Dios. ¿Qué significa estar del lado de Dios? Simplemente es estar dispuesto a ser instrumentos para demostrar su amor y compasión de una manera practica a nuestros vecinos y al resto del mundo.

 

De acuerdo al Apóstol Pablo, el cristianismo no es una experiencia, sino un estilo de vida que se puede resumir de la siguiente manera: “Pues ustedes, mis hermanos, han sido llamados a vivir en libertad. Pero no usen esa libertad para satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Al contrario, usen la libertad para servirse unos a otros por amor. Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandamiento: ¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!” (Galatas 5:13-14) 

Amar a Dios y al prójimo requiere más que solo palabras; requiere acciones tangibles de servicio que demuestren que en realidad hemos puesto a Dios y al prójimo antes que nosotros. Servir es una palabra simple de decir (escribir) pero muy difícil de hacer. Servir significa seguir el ejemplo de Cristo que nos dice que pongamos a otros antes que nosotros.

Hay mucho que podemos hacer cómo cristianos mientras esperamos el regreso de nuestro amado redentor, el Señor Jesucristo. Podemos usar ese tiempo para explotar nuestros talentos y explorar el cristianismo hasta la plenitud de su potencial; así viviendo una vida intensa y satisfactoria…una vida con propósito.

Desafortunadamente muchos cristianos nunca alcanzaremos el potencial y el propósito que Dios tiene para nosotros porque nos hemos auto descalificamos al ignorar el llamado de Dios a servir. Por eso quiero animarles a que ustedes aprovechen las oportunidades que da la Iglesia Calvary para servir a Dios y al prójimo. Este enero, durante el evento anual de “SirveNCalvary”, todos tendremos la oportunidad de involucrarnos en servicio y poner una sonrisa en al rostro de Dios. Los cristianos que en realidad hacen una diferencia en la eternidad son aquellos que ponen en acción su corazón de siervos; y no aquellos que se quejan mientras continúan solamente cómo espectadores. Recuerda que aquel que no sirve… ¡No sirve! Con esto no estoy diciendo que su valor ante Dios o valor propio hayan disminuido; sino que al no servir…no están sirivendo de acuerdo al propósito diseñadó por Dios. En otra palabras: El que no sirve…no es siervo, sino espectador.

Considera las siguientes citas acerca de la importancia y el privilegio de servir:

·  Las oportunidades grandiosas para servir ocurren muy rara vez, pero las oportunidades pequeñas nos rodean diariamente. -Rally Koch        

·  Si tu crees que eres muy pequeño cómo para causar un impacto, trata de irte a dormir en una habitación con un mosquito. -Anita Roddick    

·  El error más grande que alguien puede cometer es no hacer nada porque solamente podía hacer un poquito. -Edmund Burke                        

·  De la misma manera, si la fe no está acompañada de hechos, así sola está muerta y es inútil. -Apóstol Santiago                                            

·  Mi vida no vale nada, amenos que la use para cumplir la tarea que me asigno el Señor Jesús. La tarea de contarles a otros las buenas noticias de la maravillosa gracia de Dios. -Apóstol Pablo

·  Dios no quiere usar solo a algunas gentes. Él quiere usar a TODA su gente para compartir TODO el evangelio con TODO el mundo. - Rick Warren              

Servir no es la renta que le pagamos a Dios para vivir. Es la razón para la cual Dios nos ha dejado vivir. Tú puedes hacer una diferencia en tu familia, vecindario, comunidad, iglesia y el resto del mundo cuando te decidas servir en el equipo de la familia de Dios. No tengas miedo de servir o desanimes pensando que no puedes servir puesto no tienes el talento o conocimiento necesario. Afortunadamente, Dios no requiere nada más que un corazón dispuesto. Dios no necesariamente llama a los preparados, pero si te aseguro que Él prepara a los llamados.


Servir es importante y es una responsabilidad de todo cristiano. Tú también puedes hacer una diferencia eterna. Aprovecha este enero las oportunidades de “SirveNCalvary” para servir dentro de los ministerios de la Iglesia Calvary. Con tu ayuda podremos hacer una diferencia en el destino eterno de las personas que conocen a Cristo en este lugar. 

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¿Arbolito de Navidad o Arbolito de Maldad?

Del escritorio del Pastor Alberto   

Diciembre, 2015

 

 

(Disculpen lo largo de esta nota. Comenzó como un pensamiento y acabo en un mini sermón)

Es interesante que Jesucristo dijo: “El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos”.

Me entristece que en esta temporada del año, cuando más debería de haber paz en la tierra, los mismos cristianos nos estamos peleando y no estamos demostrando ese amor.

 

Jesús nunca dijo que la señal de ser sus discípulo era si tenías o no tenías arbolito de navidad, si celebrabas o no celebrabas navidad, o si la celebrabas en el día correcto. La señal al mundo sería el amor entre nosotros.

 

Como seguidores de Jesús, tener o no tener arbolito, debe de ser una decisión tomada bajo la dirección de Dios y la interpretación correcta de su palabra, no opiniones basadas en mitos o historias incorrectas que no tienen nada que ver con la fe.

 

Se que algunos creen que el arbolito es una tradición pagana de religiones antiguas. Eso es incorrecto. El primer arbolito, en celebración de la navidad, fue decorado por los cristianos protestantes en el siglo XVI en Alemania.

 

Cuando Dios nos dice en Jeremías 10, Isaías 44 y Romanos 12 que no sigamos las tradiciones de este mundo, el contexto son a las tradiciones que quieren usurpar el lugar de Dios en mi vida. Si alguien pone un arbolito, lo coloca en su casa para idolatrarlo, se postra o hinca ante este para orar y pedirle que sea su dios; ahí si yo sería el primero en reconocer que es pecado y es una tradición negativa.

 

Por supuesto que sí hay tradiciones negativas y pecaminosas que no debemos de copiar. Pero hay muchas tradiciones del mundo que copiamos y son neutrales; como usar pantalones y corbata (Cristo y sus discípulos nunca los usaron); animar a nuestro equipo favorito de futbol, celebrar los días festivos de nuestra nación y un sin fin de tradiciones que seguimos, pero no tienen impacto espiritual.

 

No hay simbolismo espiritual tengas o no tengas arbolito. Dios no te ama más si no tienes y menos si tienes. Es orgullo spiritual cuando sentimos que de alguna manera nos hemos elevado a un plano superior de espiritualidad por hacer o no hacer algo sobre lo que la Biblia calla. Una exegesis y hermenéutica correcta nos impiden meterle el arbolito de Navidad a estas escrituras; porque esa no fue la intención de los autores. Así que no tratemos de hacer que las escrituras digan algo que no dicen.

 

Si Dios realmente se fija en el corazón (1 Samuel 16:7); Él sabe si nuestras intenciones al celebrar la navidad son para darle gloria a Él, agradecer sus bendiciones y ser un testimonio de su amor y poder. Así que por favor, antes de juzgar a alguien que porque tiene o no tiene arbolito, o como celebran la navidad; tomen el tiempo para conocerse más y amarase más, no para atacarse más. El testimonio de un cristiano no se determina por una decoración temporal, sino de una decisión eternal.

 

Lo importante es que celebramos la encarnación del Dios viviente que vino a traer paz y salvación a la humanidad. Y eso es algo que podemos y debemos celebrar todos los días, no solo un día al año. Sin embargo, esta temporada se presta para levantar el nombre de Jesús y lo levantaremos más alto si nos amamos más y nos peleamos menos. Esta temporada, vamos a enfocarnos en las almas que necesitan a Jesús y no en las diferencias de opiniones de los que ya lo aceptamos a Él.

 

Estoy seguro que cuando lleguemos al cielo Jesús no te va a decir que tu entrada depende si tuviste o no tuviste arbolito en tu casa. Nuestra entrada el cielo solamente depende en Jesucristo; quien es la razón de la celebración de la Navidad.

 

¡Que Dios los bendiga! Y que está navidad su comportamiento y amor sea el reflejo de su fe, no sus decoraciones de navidad.